Tal dia com avui…

de 1894, aparegué per primer vegada a la premsa de Mallorca la paraula foot-ball. Concretament al diari La Almudaina. Però també i al Noticiero Balear : diario de avisos y noticias, indret aquest darrer, que no havia trascendit fins avui. Cal tenir en compte que el futbol havia nascut a Anglaterra el 1863. Pel seu interès en reproduirem un fragment:  «[…]El foot ball es un juego semejante al polo que describí hace dos semanas. Sólo que se juega a pie, con el pie en vez de con manos y con una pelota de gran tamaño, hueca y con cubierta de cuero, algo parecida a las que se ven ahora en los bazares y con las que juegan los niños en el Retiro. Está prohibido tocar a la pelota con la mano; para evitar que le dé algún adversario puede ser recibida con la cabeza, con los hombros y hasta con la rodilla, pero de ningún modo con la mano; se la pega a puntapié limpio y hay jugadores que de una patada manda la pelota tan lejos como Pedrós a una de Pamplona cuando la coge a placer; aun así son tan extremos los campos donde se juega el foot-ball, que hacen falta dos o tres putapiés bien aplicados para hacer que la pelota llegue a pase por entre los dos postes que hacen de meta, con lo que se gana tanto. Para el foot-ball, más aun tal vez que para el polo son indispensables condiciones extraordinarias de agilidad, de fuerza, de vista, de osadía y de resistencia. Aun así, raro es el partido que acaba sin que algún jugador resulte descoyuntado, descalabrado, con alguna contusión seria o algún hueso roto. Cada vez que cae la pelota se empeña entre los socios de uno y otro bando una lucha a brazo partido por apartarse unos a otros de la pelota y dejar ésta libre para que algún jugador amigo pueda darla un puntapié vigoroso en la dirección necesaria. No hay para que decir los esfuerzos que entonces se hacen, las costaladas que se dan y los pisotones y las patadas que se reciben; sin contar con que más de un puntapié destinado a la pelota se pierde en el estómago de un amigo o de un contrario. Los sábados, en todas las ciudades donde hay universidad o college, el recreo de la población entera es ir a ver los varios partidos de foot-ball que en los campos cerrados y reservados al objeto dan los teams de las sociedades rivales, y aunque no se hacen apuestas, enn público al menos, se discuten los puntapiés dados a la pelota y los mil incidentes del partido con más ardos que se discutían aquí en España las estocadas de Frascuelo y las banderillas de Lagartijo. De una universidad a otra, de un college a otro salen retos para jugar partidos en que se eligen con el mayor esmero los jugadores que han de formar el team. El team vencedor recibe por telégrafo carteles de desafio de otros teams famosos para disputar a los jugadores de la madre patria el campeonato de foot-ball. A estos grandes partidos acude gente de todo el reino, los trenes llegan cargados de viajeros, ciñe el inmeso campo faja dilatada de carruajes descubiertos, desde los cuales se presencia la lucha, se aplauden con entusiasmo delirante puntapiés buenos, se lucha y se beben ríos de Champagne. Los jugadores son objeto de ovaciones mayores que las que se tributarían a un general victorioso en el campo de batalla, y los vencedores son llevados en triunfo si el estado de sus huesos lo permite. Y lo que con el foot-ball, sucede con el cricket, con las carreras de caballos, con el polo, parte de esos ejercicios atléticos que han hecho de la inglesa una raza fuerte y hermosa, rival de la que en la antigua Grecia dio sus modelos a las artes de la escultura y la pintura. Wanderer. (Miquel S. Font – CIEIB)

Primera pàgina del Noticiero Balear on hi apareix l’article en qüestió. (https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=1231&anyo=1894)

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